La sexualidad humana ha sido objeto de innumerables cuestionamientos, prejuicios y tab煤es. En los 煤ltimos a帽os, esta forma de an谩lisis se ha visto exacerbada por la aparici贸n del SIDA. Como era de prever, y dado que la comunidad homosexual constituye una de las poblaciones m谩s expuestas, no pod铆an estar ausentes actitudes reprobatorias en relaci贸n con ciertas pr谩cticas sexuales. As铆, desde algunos sectores de la sociedad, se ha atribuido la eclosi贸n del SIDA a una especie de “castigo divino” por un cierto “desorden moral”. Como soluci贸n, estas corrientes propugnan el retorno a una sexualidad monog谩mica, dentro de la instituci贸n matrimonial, o la castidad.

Si se quiere plantear con seriedad el tema del supuesto “orden moral”, en lo que a sexualidad se refiere, debe comenzarse por hacer a un lado los prejuicios y dogmatismo; luego, tendr谩 que abordarse el tema considerando la sexualidad como un fen贸meno humano complejo para cuyo tratamiento se hace necesario tener presente factores biol贸gicos, psicol贸gicos y culturales.

La sexualidad constituye un fen贸meno complejo que no puede reducirse exclusivamente a lo genital. Se trata de una realidad din谩mica que se construye desde el nacimiento hasta la muerte, que involucra totalmente al hombre y le permite edificarse como persona. Si bien lo biol贸gico no puede estar ausente, reducir la sexualidad a este aspecto carece de fundamento, si se pretende preservar la distinci贸n entre el hombre y el animal. Quienes consideran la procreaci贸n como 煤nica finalidad de la sexualidad incurren en una falacia. Desde esta perspectiva no reduccionista, la sexualidad se presenta como una forma especial de interrelaci贸n personal en la que se conjugan factores biol贸gicos, culturales y, sobre todo, afectivos. En consecuencia, consideramos 茅ticamente infundada la tesis que prescribe la abstinencia como m茅todo de lucha contra el SIDA. No obstante, ello no implica propiciar el libertinaje, ni mucho menos la promiscuidad.

Exigir pautas de conductas sexuales que se canalicen exclusivamente dentro del matrimonio es negar la realidad social y escamotear el problema. Se invocan muchas causas para explicar esta realidad pero, quiz谩s, la causa relevante del descr茅dito actual del matrimonio sea que el mismo ha privilegiado la instituci贸n sobre las personas, lo cual supone aceptar los intereses del grupo por sobre el bien personal.

La concientizaci贸n de la importancia de una sexualidad responsable basada en el amor ser谩 una de las medidas preventivas m谩s eficaces contra el SIDA. Mientras tanto, el uso de preservativos parece una recomendaci贸n sensata. Una educaci贸n sexual no coercitiva, comprensiva y humanista en los programas de prevenci贸n, ser谩 el medio m谩s adecuado para conseguir el fin propuesto.

Resumen de un trabajo de investigaci贸n de Delia Outomuro