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A las decenas de miles de muertes y la devastación de buena parte de Puerto Príncipe, Haití suma el flagelo de la enfermedad.

Antes del terremoto, ese país ya enfrentaba una de las tasas más altas de mortalidad en occidente debido a infecciones y enfermedades como tuberculosis, VIH, y diarrea. Se calcula que unas 120.000 personas viven con VIH/Sida y durante emergencias como esta son las más vulnerables a la exposición de infecciones oportunistas.

Se suman la destrucción de servicios de salud y el desplazamiento de gente lo que aumenta a su vez el riesgo de infección de VIH con la falta de transfusiones de sangre segura y agujas limpias.

Diarrea, sarampión, difteria, tos ferina, neumonía, hepatitis A y E, fiebre tifoidea, gripe porcina, malaria y dengue acechan en Haití. Y aunque actualmente la prioridad en el país sigue siendo la búsqueda de sobrevivientes la atención y tratamiento de éstos será un desafío enorme…