No todos defienden el derecho de adoptar de las parejas gays, algunos sostienen que es mejor que haya niños y niñas que se pudran en un basurero o en un hospicio de un país donde no los pueden atender, antes que ser cuidados por una familia de dos hombres o dos mujeres que los quieran y protejan.No olvidemos que para adoptar hay que pasar unas duras pruebas antes de que los trabajadores sociales y los jueces digan que una familia es idónea para adoptar. Existen aquellos que les da igual que esa familia sea idónea y aún lo hayan aconsejado los especialistas; sólo prefieren que los niños estén abandonados antes que vivir con gays o lesbianas. Eso tiene un nombre: prejuicio y homofobia. Todas las parejas que adoptan, heterosexuales, homosexuales, madres y padres solteros, son heroicas, dan una maravillosa nueva oportunidad a niños que no la tenían, independientemente de su sexualidad.