Adem谩s de avanzar en la investigaci贸n cient铆fica sobre su origen, desarrollo y m茅todos eficaces de tratamiento, luchar contra el sida supone tambi茅n combatir los factores que contribuyen a empeorar el estado de salud de las personas infectadas y su entorno social, as铆 como erradicar las pr谩cticas tendentes a su marginaci贸n social e institucional. Este es el caso de la situaci贸n de las personas encarceladas con sida, para las cuales determinadas pr谩cticas de la instituci贸n las convierten en v铆ctimas del sistema de justicia criminal.

No podemos seguir ocultando e ignorando la existencia de un 70% de poblaci贸n encarcelada aquejada de padecimientos que exigir铆an un tratamiento sanitario especializado u hospitalario (hepatitis, tuberculosis, trastornos ps铆quicos, y en relaci贸n con el sida, la existencia de dos terceras partes de la poblaci贸n encarcelada infectada.

Ante esta situaci贸n las autoridades judiciales y carcelarias hacen o铆dos sordos y se dedican a practicar una pol铆tica de autojustificaci贸n que implica la muerte en condiciones lamentables de muchas personas cuya condena inicial no era la pena de muerte, pero para quienes la privaci贸n temporal de libertad se convierte en una pena corporal, en una agon铆a permanente que finalmente adelanta o provoca su muerte.

Un ejemplo de esta terrible pol铆tica es el no reconocimiento p煤blico por parte de la administraci贸n carcelaria de la existencia de drogas de consumo intravenoso en prisi贸n, lo cual, justifica la prohibici贸n de repartir jeringas para evitar, debido a su escasez, el contagio del sida mediante la pr谩ctica de riesgo de compartir las mismas agujas. Esta pr谩ctica trae consigo una consecuencia tr谩gica, inmediata e irreparable, que es la transmisi贸n del virus.

As铆 mismo, las precarias condiciones higi茅nicas y sanitarias en muchas c谩rceles, unidas a la existencia de una serie de deficiencias estructurales, como son, entre muchas otras, el hacinamiento o la falta de asistencia especializada y de medidas de prevenci贸n sanitaria, son un caldo de cultivo apropiado para la reproducci贸n de estos problemas de salud: contagios, reinfecciones o empeoramiento en la evoluci贸n de diversas enfermedades.

Ante esta grav铆sima situaci贸n, que afecta a una grand铆sima cantidad de personas presas enfermas de sida, resulta urgente:

-La inmediata excarcelaci贸n de las personas enfermas de sida recluidas en las prisiones.

-La creaci贸n de servicios socio-sanitarios de apoyo a la salida para estas personas (programas de seguimiento y apoyo psico-social, programas de informaci贸n y caapacitaci贸n para el cuidado de estos enfermos dirigidos a sus familiares…)

-El reparto gratuito de jeringas descartables en todas las prisiones.

-La inmediata mejora de las condiciones materiales de las enfermer铆as de muchas prisiones.

-La implementaci贸n de programas de educaci贸n de educaci贸n para la salud en las c谩rceles.