¿Cuántas son las jóvenes que practican este “juego”?
¿100, 1000,?
¿Pocas o muchas?
El dato inequívoco es que está ocurriendo un cambio en el prisma que los adultos denominábamos “moral”
¿Es posible emitir juicios de valor rápidos y con pretención de certeros ante estos fenómenos?.
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