Mucha gente tiende a pensar que el sexo seguro solamente tiene sentido cuando:
- no se conoce el estado VIH de la pareja sexual, o
- la pareja sexual es VIH positiva.
De hecho, hay otras razones por las que puede decidirse practicar el sexo seguro. Algunos ejemplos son:
- Dos personas que, siendo VIH negativas y habiendo practicado siempre el sexo seguro, no quieren perder el hábito de protegerse. Del mismo modo, si una persona está de acuerdo en practicar el sexo protegido, eso es un indicador de que esa persona ya lo ha practicado con sus compañeros sexuales anteriores.
- Dos personas que, siendo VIH negativas, quieren evitar el tener que lidiar con el tema de la confianza entre ellos. Practicando el sexo seguro no hay necesidad de discutir si están siendo monógamos.
- Dos personas que, siendo VIH negativas, acuerdan practicar el sexo con protección por seis meses antes de volver a tomarse la prueba de anticuerpos, en su preparación para concebir un niño.
- Dos personas que, siendo VIH positivas, quieren evitar la reinfección con el virus o transmitir una cepa de VIH resistente a los fármacos. La reinfección puede acelerar la progresión de la enfermedad.
Por supuesto, las parejas sexuales que son VIH negativas, y que esperaron seis meses desde su última actividad con riesgo para tomarse la prueba de anticuerpos del SIDA, y que confían en que ninguno de ellos se encuentra actualmente en riesgo, pueden practicar el sexo sin protección. Entre estas condiciones, la confianza en la pareja es a veces lo más difícil de conseguir.




















