
Según la OMS y Onusida “el número de nuevos infectados ha bajado en el mundo un 17% desde 2001. Todas las regiones del mundo experimentan avances. El África subsahariana, que concentra al 60% de los afectados, registra un descenso del 15% de nuevas transmisiones.
Según la OMS y ONUSIDA estos resultados se deben a la prevención y al aceso a los tratamientos. Fuente
Hace unos meses atras me preguntaba en este mismo blog:
¿Que pasaría si todas las personas que en el mundo viven con VIH tuvieran acceso a los tratamientos y adhirieran a ellos adecuadamente??
¿Estaríamos en condiciones de vencer a la pandemia?.
En aquel momento, yo reflexionaba que si bien era una hipótesis arriesgada, seguramente estaríamos muy cerca de lograrlo, por lo que el acceso universal a los tratamientos y la adherencia a los mismos alcanzaría el objetivo al que hasta hace un tiempo solo se pensaba en llegar a través de la vacuna.
Las herramientas para que esto suceda están disponibles, pero darían resultado si se atacara frontalmente a la pobreza y al conjunto de subjetividades que sustenta a la discriminación; porque pobreza y discriminación obstaculizan la adherencia a los tratamientos, sobre todo en los grupos mas vulnerables.
La accion de la sociedad civil en la concientización y la sensiblizacion para atender la cuestión del VIH es muy importante, pero las decisiones políticas de más alto nivel y las políticas públicas son determinantes.
La idea de grupos vulnerables es muy importante a la hora de pensar estrategias en relación al Sida. Por ello es necesario desentrañar los comportamientos sociales en los que estos grupos incurren.
Por ejemplo los cambios en la cultura de la comunidad gay que determinan un progresivo abandono del preservativo a partir de que no se observa como antes gente muriendo de Sida. Paradójicamente los avances que trajeron las campañas anteriores conspiran contra la utilización del preservativo que sigue siendo la herramienta mas valiosa en la prevención.
Tenemos la impresión que las campañas que se piensen y se instrumenten en adelante deberán partir de un conjunto de supuestos que podrían definirse como ideológicos que apunten a reducir al mínimo posible la discriminación.
Una acción muy vigorosa contra la discriminación que integre los valores de tolerancia y respeto por la diversidad debe enfrentar la presencia de la homofobia, la lesbofobia, la transfobia, la existencia de normativas que penalizan el trabajo sexual y la falta de políticas de reducción de daños, entre otras.
Las campañas futuras deberían conjugar elementos duros como la divulgación y la aplicación de los avances científicos, y elementos blandos que doten a estas campañas de respeto por la diversidad sexual, compromiso contra la discriminación, promoción de los derechos humanos, erradicación de la pobreza, búsqueda de la igualdad de género y defensa de las libertades.









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