
La precariedad y las enfermedades asociadas con ella son cada vez mayores. Es un imperativo ético y necesario en términos de salud pública nacional, que se realicen esfuerzos especiales para estos grupos vulnerables, especialmente en el contexto actual, un contexto de crisis económica.
La falta de vivienda asociados al riesgo de comportamiento social y medioambiental son factores que exponen a las personas a muchas enfermedades incluyendo las enfermedades transmisibles como el VIH y la hepatitis. Las patologías asociadas con la inseguridad y la falta de hogar constituyen un problema creciente de salud pública.
Las personas que no pueden cumplir con sus obligaciones profesionales, sociales y familiares y disfrutar de sus derechos fundamentales viven en una situación de precariedad, ya que se reducen sus derechos sociales a la salud y al acceso a la atención. El grupo vulnerable de personas en situaciones precarias, son los que no tienen vivienda o aquellos que tienen una vivienda que no cumple los requisitos básicos de seguridad y salud. Se trata fundamentalmente de niños, niñas y adolescentes, mujeres en situación de prostitución y personas con trastornos psiquiátricos. La precariedad y el número de personas sin hogar y en situación de pobreza son cada vez más en la Argentina. Las personas sin hogar están expuestas a enfermedades que luego pueden extenderse en proporciones epidémicas y plantear problemas para la salud pública.
La alta prevalencia del VIH, la hepatitis y las infecciones de transmisión sexual (ITS), se da por diferentes factores. Tanto a la frecuencia del consumo de drogas intravenosas, la adopción de conductas sexuales de riesgo y entre las personas en situaciones precarias.
Planes de contingencia flexibles y adaptados con un enfoque integral, médico y social, como los que se llevan a cabo en Santa Fe unidos a un Plan Estratégico Provincial son la única respuesta a esta problemática.









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