
Para cambiar de sexo, algo que hizo hace unos años, Beatie, que nació mujer, se sometió a una operación en la que le quitaron el pecho e inició una terapia hormonal. Sin embargo, mantuvo sus órganos reproductores femeninos.
Thomas Beatie de Oregon EE.UU, que es legalmente un hombre desde hace años, sintió la llamada de la maternidad por lo que optó por dejar su tratamiento bimensual, para quedar embarazado.
“Dejé de ponerme las inyecciones de testosterona. HabÃa estado ocho años sin tener la menstruación, asà que no fue una decisión fácil de tomar”, comenta Beatie. “Mi cuerpo se reguló por sà mismo después de cuatro meses y no tuve que tomar estrógenos o progesterona o cualquier otro fármaco que favoreciera la fertilidad para ayudar la concepción”.
“Tener un bebé no es una necesidad únicamente femenina, sino que es parte del ser humano”, asegura Thomas.
Como siempre la discriminación se hace presente. Beatie lamenta en su testimonio vivir una especie de vacÃo legal. “Los médicos nos han discriminado, rechazándonos por sus creencias religiosas. Otros profesionales sanitarios rechazan dirigirse a mà como a un varón o reconocer a Nancy como mi mujer. Los recepcionistas se han reÃdo de nosotros. Tampoco algunos amigos y familiares nos han apoyado; la mayorÃa de la familia de Nancy ni siquiera sabÃa que era un transexual”.









El tÃtulo es erróneo. No es el hombre que quiso ser madre, es la mujer (que se siente hombre) que quiso ser madre.