Una de las alternativas terapéuticas actualmente en investigación es la llamada terapia intermitente estructurada. Los esquemas experimentales consisten en la alternancia de dos meses de terapia antirretroviral y dos meses sin medicación. La necesidad de estos experimentos es la dificultad que presenta la adherencia a los complejos tratamientos antirretrovirales que, al menos por ahora, son de por vida.
Algunos trabajos científicos indican que las interrupciones estructuradas de los tratamientos podrían brindar una mayor fortaleza inmunológica contra el HIV. Aun así es muy temprano para sacar conclusiones pues los resultados son preliminares; la consigna sigue siendo mantener la terapia antirretroviral sin interrupciones.
El objetivo de estos esquemas intermitentes es inducir un nuevo punto de equilibrio en la respuesta del sistema inmunológico ante el HIV. Lo que se busca con estas interrupciones programadas y periódicas del tratamiento es estimular una respuesta inmunológica que colabore con las drogas antirretrovirales en el control de la infección.















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