Muchos de los que fuimos creciendo a lo largo de la década del ’80 y de ’90, vimos como la homosexualidad era vista con malos ojos. La reacción era la misma que se tenía frente a lo desconocido, normalmente con agresión y buscando siempre el que esté de nuestro lado para eliminar todo vestigio humano de algo que no fuera heterosexualidad.
Los famosos la vivieron en carne propia y debieron ocultar su situación al público para que eso no tuviera un resultado desfavorable en su carrera. George Michael, Boy George o Michael Stipe, son algunos de los artistas conocidos que años después manifestaron su tendencia sexual. Por estos lares también tuvimos nuestras novedades como el famoso diseñador de moda Roberto Piazza o Fernando Peña, quiénes le dijeron al mundo lo que eran y hoy estén orgullosos de estar en esa condición. Se puede decir que años atrás, tener a personas de estas características conduciendo programas como es el caso de Humberto Tortonese, humorista que llega incluso a gritar a viva voz frases en pleno horario central como “Vos lo único que querés es llenarme el culo de leche”, son cosas que obviamente no se podrían haber hecho.
Tampoco vamos a decir que las familias se modernizaron de un día para otro con esta revolución, ya que la mayoría sigue su filosofía de la edad de piedra e incluso algunos todavía pregonan por que su hija llegue virgen al matrimonio, o al menos pretenden vivir la mentira de que es así.
Hay que admitir que los gays decretaron su revolución y ya son una moda, por más homofóbicos que existan. Queer Eye for the Straight Guy tiene cinco temporadas en el aire y es un claro ejemplo de que su tendencia sexual puede ser sumamente productiva si se aplica en un hombre heterosexual.















Me molesta el prejucio que tiene la sociedad (que no sabe del tema) acerca de los gays.
Los hay de todo tipo, y generalmente el que se ve en televisión es aquel que tiene plumas, afeminado o travesti.
Hay mucho lemon pie, selva negra, reposteras dando vuelta y nisiquiera te lo imaginas cuando le pasas por el lado. Si querés hacer la prueba, te vas a la plaza de la intendencia (en córdoba) y ahí está lleno de señoritas gays.
Las mujeres son mucho mas sueltas y no tienen problemas de expresar sus sentimientos como cualquier pareja heterosexual. Las verás por la calle de la mano, abrazadas.
En el caso del hombre, hay personas que se guardan las ganas y el cariño para cuando están en casa, o aquél que anda desparramando plumas por la calle.
Tengo amigos gays y no tienen plumas, y ni me hubiese imaginado que lo fueran hasta que me lo contaron.
Son excelentes personas y mucho mejor que algunos heterosexuales que utilizan a las mujeres como objetos sexuales.