Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), un asunto de alta prioridad a ser considerado por los investigadores que trabajan en nuevas alternativas terapéuticas contra el SIDA, es el desarrollo de microbicidas locales, a los que esta organización sanitaria apoda preservativos invisibles. Las experiencias al respecto dejan bastante que desear. Un ejemplo es el caso del nonoxidol-9: hasta la reciente conferencia de sida realizada en Durban (Sudáfrica), se creía que este espermicida, al ser utilizado en forma local en las relaciones sexuales, prevenía el contagio. Sin embargo, estudios presentados en dicha conferencia demostraron lo contrario.
El nonoxidol-9 produce una inflamación de las mucosas vaginales que en realidad tiene un efecto contraproducente, pues los tejidos inflamados son más sensibles a la infección por HIV. Por esto por ahora, la medida de prevención del contagio por vía sexual del HIV sigue siendo el preservativo.
Sin embargo, la investigación sigue su rumbo. En la Conferencia Interciencias sobre Agentes Antimicrobianos y Quimioterapia realizada en Toronto (Canadá) fueron presentados trabajos científicos realizados en la Universidad de Laval (Canadá) que sugieren que una sustancia bactericida llamada sulfato de lauril sódico podría ser útil, según la jerga de la OMS, como preservativo invisible. Por el momento, los estudios sólo han sido realizados en animales; resta comprobar su efectividad en seres humanos.















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