Hay que resaltar que no basta respirar en una oportunidad el microbio para desarrollar enfermedad. La exposición diaria y constante ante una persona que tiene la enfermedad y tose es lo que va a romper el equilibrio y generar la aparición de la enfermedad. Debido a ello la mayoría de los contagios se producen entre las personas que viven en la misma casa que el enfermo.
Es una infección respiratoria crónica causada por el Micobacterium tuberculosis gérmen que produce lesiones en muchos órganos del ser humano (pulmones, meninges, sistema linfático, hígado, riñón, médula ósea, articulaciones, piel) y que puede llevar a la muerte. La forma de presentación y la evolución en los niños pequeños es diferente al típico patrón clínico que se observa en adultos y en escolares.
La forma de contagio de la tuberculosis (TBC) es nasofaringea a través de las microgotillas (aerosol) que contienen el microbio y que lanza constantemente al aire el paciente durante sus accesos de tos los cuales son respirados por otras personas. De esta manera el microbio llega a los alvéolos pulmonares, de ahí pasa a los macrófagos (células integrantes del sistema inmunológico) multiplicándose dentro de éstos. La evolución y severidad de la enfermedad dependerá del balance entre el ataque del microbio y la capacidad de respuesta inmune del individuo.















Sea el primero en comentar
Entradas Relacionadas
Por favor deje su comentario