
Se dice que Cleopatra le practicó la felación a miles de hombres, incluyendo a cien romanos en una noche. Los griegos la llamaban Merichane (“la boquiabierta” o “la boca de diez mil hombres”) y Cheilon (“la de los labios gruesos).
La mayoría de los hombres creen que la felación es muy placentera para ellos pero no para sus parejas, por eso muchos no se atreven a pedirlo por miedo a que ellas se sientan menospreciadas o rebajadas.
Las mujeres por su parte sienten que es adecuado solicitar el uso del preservativo durante la relación vaginal o anal, pero no se atreven a solicitarlo en caso de la felación.
Por esto es muy importante hablar de estos temas con claridad y establecer precisamente las reglas del juego para que la persona que realiza la felación pueda concentrarse en su placer sin estar preocupada por las sensaciones de su pareja y menos porque está corriendo algún riesgo de contraer VIH/Sida o alguna otra ETS (enfermedad de transimisión sexual).
Se puede realizar una felación donde ambos disfruten de manera segura. Lo ideal es realizarla con preservativo sin que el hombre note la presencia del mismo o en todo caso que forme parte de un juego erotico, en el que la mujer lo coloca con su boca.
Sosteniendo la puntita del preservativo, donde debe depositarse el semen, entre el paladar y la lengua, y poniendo los bordes del mismo en los labios de la boca, ayudándose con las manos hasta llegar a colocarlo correctamente, se podrá realizar una felación placentera y segura hasta el momento del orgasmo.















Sea el primero en comentar
Entradas Relacionadas
Por favor deje su comentario