Desde que el SIDA ha aparecido, el amor ya no representa solamente algo hermoso; también puede ser peligroso. El SIDA es una enfermedad mortal. Un solo contacto sexual es suficiente para transmitirlo. No obstante, hoy en día uno puede protegerse de manera muy segura contra la infección sin renunciar al amor y a las relaciones sexuales.
La elección minuciosa de la pareja, el test VIH y el preservativo representan tres posibilidades destinadas a excluir o a reducir el riesgo de infección. Combinadas, pueden ser más eficaces. A través de la elección de los medios de protección y su combinación, cada uno puede decidir el nivel de riesgo que se propone correr.
Por lo que, de ahora en adelante: el amor sin riesgo, por amor a la vida.















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