La Iglesia no acepta el uso del preservativo en la prevención contra la enfermedad del sida porque no es moralmente lícito. Así lo manifestó el presidente del consejo pontificio para los trabajadores sanitarios, monseñor Javier Lozano Barragán.
“No es moralmente aceptable el uso del preservativo, ni siquiera en el supuesto matrimonial de uno de los cónyuges enfermo para evitar contagiar a la pareja”, añadió. “Un hombre enfermo de sida no tiene ningún derecho a mantener relaciones sexuales con su mujer. El mejor remedio es la castidad en el matrimonio, y también fuera”.
En respuesta a una pregunta sobre los casos de sacerdotes afectados de sida, respondió que el consejo pontificio que preside no se ocupa de temas anecdóticos ni curiosidades morbosas, pero recordó que la enfermedad no sólo se transmite sexualmente y que un sacerdote puede contraerla en el ejercicio de su ministerio, al igual que un médico en su actividad profesional.















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